En un sector tan competitivo como el del juego y la hostelería, la diferencia no siempre reside en el producto, sino en las personas. Así lo demuestra Grupo Orenes con iniciativas que refuerzan el valor del talento como eje estratégico.
Recientemente, los coordinadores de hostelería a nivel nacional han participado en una formación especializada de barista impartida por Federico Duronio. Una experiencia que ha ido más allá del aprendizaje técnico, centrada en desarrollar criterio, atención al detalle y excelencia en el servicio.
Detrás de este tipo de acciones hay un enfoque claro de liderazgo: anticiparse a las necesidades del negocio, construir equipos sólidos y apostar por el crecimiento profesional como motor de diferenciación. En este sentido, destaca el impulso de Raquel Garrido Crespo, cuya visión pone el foco en formar a los coordinadores como vía para impactar de forma transversal en toda la organización.
La clave es sencilla pero poderosa: el conocimiento que se comparte se multiplica. Equipos mejor formados generan profesionales más preparados en sala, lo que se traduce en un servicio más cuidado, una mayor profesionalidad y una experiencia de cliente que realmente marca la diferencia.
Porque, en definitiva, invertir en personas no es una opción: es el camino para construir organizaciones más competitivas, sostenibles y preparadas para el futuro.














